Rocío Patek y Emanuel son dos emprendedores de Marcos Juárez que hace tres meses decidieron transformar una pasión compartida en un proyecto propio. Así nació Era Café, una marca de café de especialidad que busca convertir una taza en mucho más que una bebida.
Emprender muchas veces comienza con algo cotidiano. En el caso de Rocío Patek y Emanuel Melatini, comenzó con el café. Ambos son consumidores habituales y desde hacía tiempo tenían interés por conocer más sobre el mundo del café de especialidad. Esa curiosidad terminó convirtiéndose en una idea: crear una marca propia, con identidad y una propuesta que los representara.
Así nació Era Café, un emprendimiento que comenzó a desarrollarse en Marcos Juárez y que actualmente transita sus primeros meses de vida.
La propuesta tiene una frase que resume su concepto: “Somos tu nuevo ritual”. Para sus creadores, el café puede representar una pausa en medio de la rutina, un momento para compartir, una charla o simplemente unos minutos para disfrutar.

Dos emprendedores detrás de Era
Rocío y Emanuel decidieron involucrarse en cada etapa del proyecto. Desde pensar el producto y construir la identidad de la marca hasta desarrollar la comunicación, las redes sociales, las degustaciones y las experiencias.
Antes de lanzar Era, incluso realizaron distintas pruebas con familiares y amigos. Querían conocer sus opiniones, descubrir qué cafés disfrutaban y asegurarse de que el producto pudiera ser disfrutado por otras personas además de ellos.
Ese proceso también forma parte de la historia del emprendimiento: aprender, probar, corregir y avanzar.
“Empezamos de a poco, probando, aprendiendo y haciendo todo nosotros”, cuenta Rocío al explicar cómo fueron construyendo la marca durante estos primeros meses.
Actualmente, Era ya tiene presencia en algunos puntos de venta de Marcos Juárez, principalmente en dietéticas, donde se pueden encontrar sus dos variedades de café. También cuenta con venta online.
El objetivo de los emprendedores es seguir ampliando los lugares donde pueda encontrarse la marca y, progresivamente, llegar a otras ciudades.
Dos cafés, dos perfiles diferentes
Era comenzó su recorrido con dos variedades de café de especialidad: Honduras y Brasil.
El café Honduras proviene de la región de San Gabriel y corresponde a la variedad Caturra-Catuaí, cultivada a unos 1.800 metros de altura. Su proceso es lavado, una característica que contribuye a desarrollar mayor acidez y notas frutales.
En la degustación pueden aparecer notas de frutos secos, azúcar y chocolate. Desde Era explican que estas referencias no significan que el café contenga esos productos, sino que son notas sensoriales que pueden percibirse al catarlo.
El café Brasil, por su parte, llega desde la región de Alta Mogiana, Brasil. Es de la variedad Catuaí Rojo y fue cultivado a unos 1.100 metros de altura.
Tiene baja acidez, cuerpo alto y un posgusto también alto. Su proceso es natural y, durante la degustación, pueden aparecer notas de caramelo, almendra y chocolate amargo.
La diferencia entre ambos perfiles permite acercarse al café de especialidad desde distintas experiencias de sabor y aroma.

Cuando el café se convierte en una experiencia
Para Rocío y Emanuel, vender café es solamente una parte del proyecto. Una de las ideas que buscan desarrollar es construir una comunidad alrededor del producto y generar experiencias.
Esa intención tuvo una primera expresión concreta el domingo 13 de septiembre, cuando realizaron su primer evento.
La actividad se llevó adelante en La Fragua, junto a Pócima Mágica y la Biblioteca Club San Martín, y combinó café, libros y oráculos.
La propuesta permitió que vecinos de la ciudad conocieran Era, probaran sus cafés y compartieran una tarde alrededor de diferentes expresiones culturales.
Para los emprendedores, además, fue una manera de llevar a la práctica aquello que imaginaban cuando comenzaron a darle forma a la marca: que el café pueda ser un punto de encuentro.
Un emprendimiento que recién comienza
Con apenas tres meses desde su lanzamiento, Rocío y Emanuel reconocen que todavía están en una etapa de aprendizaje y construcción.
Sin embargo, ya tienen definido hacia dónde quieren llevar Era: sumar nuevos productos, incorporar más puntos de venta y continuar generando experiencias alrededor del café.
La historia de este emprendimiento de Marcos Juárez recién comienza. Detrás de cada paquete hay dos personas que decidieron convertir algo que disfrutan en un proyecto propio y que ahora buscan que Era encuentre su lugar en la vida cotidiana de la ciudad.
Porque, para ellos, el café no es solamente una bebida.
Puede ser una pausa, una charla, un encuentro o simplemente ese momento del día que uno decide disfrutar.
Ese es el ritual que Rocío y Emanuel quieren construir desde Marcos Juárez.

