PRISMA y la pasión por los clásicos de los 80 en Marcos Juárez

Cuatro músicos de Marcos Juárez eligieron recrear una década que consideran irrepetible. El domingo 1 de noviembre presentaron su espectáculo en el Auditorio COYSPU, donde el público cantó, recordó y volvió a conectarse con canciones que, varias décadas después, siguen más vivas que nunca.

Hay canciones que tienen el poder de transportarnos en el tiempo. Basta escuchar sus primeros acordes para que aparezcan recuerdos, imágenes y emociones de una época que, aunque haya quedado atrás en el calendario, continúa presente en la memoria colectiva.

Eso fue lo que sucedió el domingo 1 de noviembre en el Auditorio COYSPU de Marcos Juárez, donde PRISMA presentó su espectáculo «Clásicos de los 80». Una propuesta que reunió grandes éxitos internacionales y convirtió la noche en un viaje musical por una de las décadas más recordadas de la historia.

Pero detrás de este proyecto hay una razón que va más allá de interpretar canciones conocidas: cuatro músicos que comparten una misma pasión y que encontraron en los años 80 la música que siempre quisieron recrear.

PRISMA presentó clásicos de los 80 en el Auditorio COYSPU de Marcos Juárez

¿Por qué PRISMA eligió la música de los años 80?

La elección no es casual. Para los integrantes de la banda, aquella década representa un momento excepcional de la historia musical. Santiago Amuri, guitarrista de PRISMA, explicó qué los llevó a construir esta propuesta artística.

«Porque para nosotros es la época dorada de la música. ¡Tiene todo! Buenas letras, buena producción y más si lo situás en el contexto en el que fue hecho. Lograron sonar tecnológicos con casi nada de tecnología», expresó.

Amuri destacó especialmente la riqueza musical de aquellas composiciones, capaces de combinar diferentes estilos y transmitir emociones muy distintas.

«Es música que combina desde un lento que te pone la piel de gallina hasta un tema bailable que parece simple, pero es súper complejo cada uno de los instrumentos», agregó.

La explicación también tiene un componente personal. No se trata solamente de una elección artística, sino de la música que los cuatro integrantes escuchan y disfrutan.

«Es la música que escuchamos los cuatro, queríamos poder recrearla y sentir por un rato que estamos en esa época que nos hubiese encantado vivir», contó el guitarrista.

Esa frase resume el espíritu de PRISMA: recrear una época que los apasiona y compartir con el público la posibilidad de sentirse, aunque sea por un rato, parte de ella.

Un recorrido por los grandes clásicos de los 80

En el escenario del Auditorio COYSPU, PRISMA desplegó un repertorio que recorrió diferentes estilos y artistas internacionales. Sonaron «Easy Lover», «Africa», «Caribbean Queen», «Careless Whisper», «Stayin’ Alive», «Ain’t Nobody», «Never Gonna Give You Up», «Hot Stuff» y «Thriller», además de canciones de Foreigner, Joe Cocker, Shania Twain y ABBA.

Uno de los momentos destacados llegó con «Careless Whisper», de George Michael, y su inconfundible melodía de saxo, que despertó emociones entre los presentes.

También hubo espacio para las coreografías, los arreglos instrumentales y diferentes intervenciones que le dieron dinamismo al espectáculo. En «Stayin’ Alive», por ejemplo, la propuesta sumó una coreografía que acompañó el ritmo de uno de los grandes clásicos de Bee Gees.

Cada canción tuvo su momento y el público respondió de una manera que terminó convirtiéndose en una de las características más importantes de la noche: los estribillos fueron coreados, las melodías reconocidas desde los primeros acordes y las voces se sumaron a las interpretaciones.

El público también fue protagonista de la noche

La presentación tuvo algo especial: no hubo una separación entre quienes estaban arriba del escenario y quienes disfrutaban desde sus butacas. La música generó una conexión permanente y convirtió al auditorio en un espacio de recuerdos compartidos.

Hubo canciones para emocionarse, otras para moverse y muchas para cantar. Los celulares encendidos acompañaron algunos momentos del espectáculo y las coreografías invitaron a dejarse llevar por esos ritmos que siguen formando parte de la memoria musical de distintas generaciones.

El cierre llegó con ABBA, que regresó como bis para prolongar el encuentro y despedir una noche en la que quedó demostrado que los grandes clásicos no necesitan presentación.

La expectativa por la propuesta ya se había manifestado antes del espectáculo: la función originalmente prevista para el 25 de octubre había agotado sus localidades y debió reprogramarse para el domingo 1 de noviembre.

PRISMA en vivo durante su presentación en el Auditorio COYSPU

PRISMA y una época que sigue viva

Lo que ocurrió en el Auditorio COYSPU fue mucho más que una presentación musical. Fue el encuentro entre una banda que disfruta recreando una década que admira y un público que encontró en cada canción un motivo para recordar.

Para algunos, los años 80 fueron parte de su juventud; para otros, una época que conocieron a través de la música, los discos y las historias. Sin embargo, todos pudieron compartir algo en común: esas canciones siguen despertando las mismas emociones.

PRISMA eligió ese camino porque es la música que escuchan sus cuatro integrantes, porque admiran sus composiciones y porque alguna vez imaginaron cómo sería estar en esa época que tanto les hubiese gustado vivir.

Y por una noche, en Marcos Juárez, consiguieron que muchos de los presentes sintieran algo parecido.

Porque hay épocas que no vuelven, pero hay canciones que tienen la capacidad de hacernos regresar. Los años 80 siguen vivos y PRISMA encontró una manera de volver a ponerlos sobre el escenario.

Eduardo Oyola para GuiaMedia

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