Pato Chiacchiera: pasión, actitud y barbería en Buenos Aires

La historia de Pato Chiacchiera, barbero de Marcos Juárez, es la de un joven que apostó por su pasión, dejó la comodidad y construyó su camino en Buenos Aires a fuerza de actitud, trabajo y constancia.

De Marcos Juárez al inicio de una vocación

Patricio «Pato» Chiacchiera terminó la secundaria en 2018 y, como muchos jóvenes de Marcos Juárez, en 2019 comenzó a estudiar kinesiología. Ese mismo año, casi en paralelo, dio sus primeros pasos en la barbería. Durante mucho tiempo sostuvo ambas actividades al mismo tiempo. Le gustaba la kinesiología, pero también le atraía el estilo, la moda, la prolijidad y el cuidado de la imagen personal.

Sin formación formal en barbería, aprendió mirando videos, practicando y repitiendo. Durante años creyó que capacitarse era un gasto innecesario. “Pensaba que no hacía falta”, reconoce hoy. Esa mirada cambiaría por completo en 2024.

El punto de inflexión: capacitarse y animarse a más

A comienzos de 2024, mientras seguía cortando el pelo y sumando clientes en Marcos Juárez, surgió una capacitación en Palermo, Buenos Aires. Fue la primera vez que decidió formarse de manera profesional. Esa experiencia marcó un antes y un después.

Durante esos días conoció un entorno distinto: barberos que se apoyaban, compartían experiencias y empujaban hacia adelante. “Ahí entendí que tenía algo para explotar y que no me podía quedar en el molde”, cuenta.

Sin avisar a su familia, comenzó a dejar currículums en barberías porteñas. En una de ellas fue aceptado casi de inmediato. Era una barbería con fuerte vínculo con el fútbol profesional.

La experiencia en el fútbol y el crecimiento personal

A pocas semanas de haber comenzado, llegó una oportunidad impensada: cortarles el pelo a jugadores de Racing Club. Aunque llevaba poco tiempo, su actitud y compromiso no pasaron desapercibidos. “Siempre quise más, nunca pensé en quedarme cómodo”, resume.

Luego vinieron otros equipos y experiencias: Deportivo Morón, Atlanta, Deportivo Maipú, Central Córdoba, Platense y Atlético Rafaela, entre otros. También comenzó a asistir a partidos y a generar vínculos que facilitaron su adaptación a una ciudad compleja como Buenos Aires.

“Pasé de no conocer a nadie a armar una red de clientes y contactos de a poco”, señala.

Apostar todo: alquilar, ajustar y resistir

El salto no fue fácil. A los pocos meses decidió alquilar un departamento en Buenos Aires. Su ingreso inicial no alcanzaba para cubrir el alquiler, por lo que una vez por mes regresaba a Marcos Juárez, realizaba entre 40 y 50 cortes en pocos días y volvía a la capital.

“Sabía que no podía desaparecer mucho tiempo, tenía que hacer fuerte la clientela allá”, explica. Con esfuerzo, logró equilibrar los números. Sin embargo, tras dos meses dejó la barbería por no encontrar un ambiente que le permitiera crecer.

Lejos de volver atrás, empezó a cortar el pelo en su propio departamento, con los muebles que había llevado desde Córdoba.

Redes sociales, constancia y nuevos clientes

Ese fue otro punto clave. Pato repartió folletos en la calle y comenzó a generar contenido para redes sociales. TikTok se transformó en su principal canal de llegada. “Veía que a la gente le gustaba, comentaba y venía”, recuerda.

Hoy, cerca del 80% de sus clientes llega por redes sociales. El resto, por recomendación directa. A su barbería —un espacio simple, con un mueble al lado de la cama— comenzaron a llegar personas de distintas zonas del Gran Buenos Aires y también turistas de España, Francia, Italia, Países Bajos y otros países.

“A la gente no le importa el lugar, le importa cómo se siente”, afirma.

Enseñar, compartir y proyectar a futuro

Con el crecimiento, llegaron nuevos desafíos. Muchos barberos comenzaron a escribirle para aprender. Así surgieron sus seminarios, donde no solo enseña técnicas de corte, sino también mentalidad y proceso personal.

“No alcanza solo con cortar bien el pelo. Hay que trabajar mucho la cabeza”, sostiene. Desde mayo de 2024, cuando se mudó definitivamente, su historia sigue creciendo. Hoy recibe mensajes desde distintas partes del mundo y proyecta nuevos pasos sin apurarse.

“Todo se dio trabajando, creyendo y yendo para adelante”, resume.

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