El integrante de Bomberos Voluntarios de Marcos Juárez se encontraba de vacaciones junto a su familia cuando el fuego obligó a evacuar a más de 1.600 personas en República Dominicana.
Lo que estaba previsto como unas vacaciones familiares soñadas en el Caribe terminó convirtiéndose en una jornada de tensión, incertidumbre y solidaridad para once integrantes de una familia de Marcos Juárez, entre ellos tres menores, que se encontraban alojados en un complejo turístico de Bayahibe, en República Dominicana.

Entre ellos estaba Pablo Zubillaga, integrante del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Marcos Juárez, quien decidió colaborar durante la emergencia que afectó al hotel Viva Dominicus y obligó a evacuar a más de 1.600 huéspedes.
El incendio devastó una importante parte del complejo turístico y, según trascendió posteriormente, al menos una persona perdió la vida como consecuencia del siniestro, mientras miles de turistas debieron abandonar el lugar de manera preventiva.
El incendio comenzó durante tareas de mantenimiento
La emergencia se desató durante la mañana del tercer día de estadía de la familia en el complejo. En ese momento, Zubillaga se encontraba en el bungalow cuando recibió un mensaje de su esposa alertándolo sobre la presencia de fuego y una importante columna de humo que comenzaba a elevarse sobre el hotel.
«Salí inmediatamente a buscar a mi familia, pero me encontré con una multitud de personas que corría en sentido contrario. El complejo era muy grande y la distribución de los bungalows, junto a la vegetación y los muros, dificultaban mucho poder orientarse», recordó.
Según la información que recibieron posteriormente, el fuego se habría originado durante tareas de mantenimiento en el sector de ingreso y recepción del hotel.
Una chispa producida por trabajos de soldadura habría alcanzado estructuras construidas con madera, caña y techos de paja, materiales altamente inflamables que favorecieron una rápida propagación de las llamas.
La decisión de ayudar
Una vez que confirmó que su esposa, su hijo y el resto del grupo familiar estaban a salvo, Zubillaga decidió ponerse a disposición del personal del hotel y colaborar hasta la llegada de los bomberos locales.

«Me presenté como bombero y me permitieron ayudar. Intentamos armar una línea para contener el fuego, pero el caudal de agua disponible era insuficiente para una estructura de semejantes dimensiones y con tanta carga combustible», explicó.
Ante la imposibilidad de controlar el avance de las llamas, el bombero marcosjuarense recorrió los bungalows cercanos golpeando puertas y alertando a quienes todavía permanecían en las habitaciones para acelerar la evacuación.
También colaboró con personas mayores y turistas que sufrieron descompensaciones producto del esfuerzo, las altas temperaturas y el estrés generado por la situación.
El bungalow se salvó por la dirección del viento
El bungalow donde se alojaban los once integrantes de la familia de Marcos Juárez estaba ubicado a unos 70 metros del foco principal y logró salvarse únicamente gracias a la dirección del viento, que empujó las llamas hacia otro sector del complejo.
Gran parte de las construcciones resultaron afectadas y, cuando parecía que la emergencia había terminado, un reinicio del incendio obligó a una nueva evacuación y al traslado de numerosos turistas hacia hoteles ubicados fuera de Bayahibe.
Lo que comenzó como unas vacaciones familiares terminó convirtiéndose en una experiencia difícil de olvidar para la familia marcosjuarense y en una nueva demostración de la vocación de servicio de un bombero que, incluso estando de vacaciones y a miles de kilómetros de su ciudad, eligió ayudar.

