Cinco estudiantes de Ingeniería en Sistemas de la UTN Córdoba desarrollaron una aplicación que busca terminar con una situación que todos conocen: pagar una cena, un asado o un viaje y después tener que perseguir a los amigos para recuperar el dinero. Ya tiene 101 usuarios en su etapa beta y busca dar el salto para convertirse en una empresa.
«¿Cuánto era?», «pasame el alias», «¿ya te pagué?», «mañana te paso». Son algunas de las frases que aparecen después de compartir una cena, un asado o un viaje entre amigos. Alguien pone la plata, otro promete transferir después y, muchas veces, recuperar ese dinero termina convirtiéndose en una tarea interminable.
Para resolver ese problema cotidiano, cinco estudiantes de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Córdoba crearon PagameYa, una aplicación que permite registrar gastos compartidos, organizar las deudas y hacer un seguimiento de los pagos sin necesidad de reclamarle a cada persona.
La iniciativa fue impulsada por Leopoldo Lorenzo, de 25 años, junto a Juan Cheli, Francisco Saggiorato, Ian Salzgeber y Amadeo Bottiglieri. Lo que comenzó como una idea vinculada a un proyecto universitario hoy se convirtió en un emprendimiento tecnológico que busca crecer y llegar a nuevos usuarios.

Cómo funciona PagameYa, la aplicación para dividir gastos
La propuesta es sencilla: registrar quién pagó qué y dejar que la aplicación se encargue de organizar las cuentas pendientes.
Los usuarios pueden cargar los gastos escribiendo, mediante un mensaje de voz o incluso con una fotografía del ticket. A partir de esa información, PagameYa registra cada deuda y determina cuánto debe cada integrante del grupo, a quién tiene que pagarle y cuál es el alias para realizar la transferencia.
Una de las características de la herramienta es que quienes reciben el aviso de una deuda no necesitan tener instalada la aplicación. Pueden conocer cuánto deben y a quién tienen que transferirle el dinero.
Además, el sistema envía recordatorios cuando un pago queda pendiente. Cuando la persona realiza la transferencia y selecciona la opción «Ya pagué», la aplicación notifica a quien adelantó el dinero.
El objetivo es evitar los mensajes repetidos, las cuentas desordenadas y, especialmente, la incomodidad de tener que reclamarle a un amigo o familiar.
101 usuarios y más de 60 versiones desarrolladas
PagameYa se encuentra en beta privada desde agosto de 2026 y ya cuenta con 101 usuarios, sin haber invertido dinero en publicidad, según los datos compartidos por sus creadores.
Los primeros resultados muestran una respuesta interesante: seis de cada diez deudas registradas terminan cobrándose y cuatro de cada diez pagos se concretan en menos de 24 horas.
Otro indicador que sorprendió al equipo ocurrió durante un evento en la facultad, donde alrededor de 200 personas se anotaron en la lista de espera para probar la aplicación.
Desde que comenzaron a trabajar en el proyecto, los desarrolladores publicaron más de 60 versiones, en un proceso de prueba, aprendizaje y mejora permanente.
Detrás de esos números hay muchas horas de trabajo y una convicción compartida: transformar una situación que millones de personas experimentan en una solución tecnológica sencilla.
Cinco amigos de la UTN que decidieron emprender juntos
La historia del equipo comenzó en 2023, cuando sus integrantes se conocieron en la facultad. Ese mismo año empezaron a trabajar juntos desarrollando software a medida para distintos clientes.
Con el tiempo, la relación dejó de ser solamente de amistad y se convirtió también en una sociedad profesional. Cuando llegaron a quinto año y tuvieron que definir el trabajo de tesis, apareció la oportunidad de construir algo propio.

Leopoldo tenía una idea que venía pensando: combinar herramientas para administrar las finanzas personales con aplicaciones que permitieran dividir gastos entre varias personas.
Al analizar las situaciones que se generan después de compartir una cuenta, encontraron que el problema iba mucho más allá de hacer una simple división matemática. También involucraba los vínculos, la confianza y la incomodidad de reclamar dinero.
Sin embargo, desarrollar un producto entre cinco personas también tuvo sus dificultades.
«Yo creo que el obstáculo más grande fuimos nosotros, no fue nada técnico ni externo», reconoce Lorenzo, al recordar los desafíos de ponerse de acuerdo, definir responsabilidades y encontrar una dinámica de trabajo común.
El proceso les permitió conocerse mejor, entender qué quería aportar cada uno y consolidar un equipo con objetivos compartidos.
La búsqueda de inversión para hacer crecer PagameYa
Actualmente, los cinco integrantes combinan el desarrollo de la aplicación con sus propias actividades laborales. El objetivo es conseguir financiamiento para que todos puedan dedicarse de lleno al emprendimiento.
En ese camino ya se postularon a alrededor de 40 programas de emprendimiento de distintos países de América, entre ellos Estados Unidos, Uruguay y Chile.
La búsqueda está orientada a conseguir una ronda de inversión que les permita profundizar el desarrollo tecnológico, mejorar la estabilidad de la plataforma y ampliar sus posibilidades de crecimiento.
Para Leopoldo, emprender también significó tomar una decisión personal importante. Antes de dedicarse a PagameYa había llegado a trabajar en tres empleos simultáneamente. Más tarde dejó esas actividades para incorporarse a una empresa de Uruguay, pero dos meses después quedó desvinculado debido a una reducción de personal.
Esa situación terminó convirtiéndose en una oportunidad para apostar por un proyecto propio.
«Sentía que por primera vez me iba a poder tirar a la pileta vacía y ver qué pasa», recuerda.
Desde entonces, PagameYa ocupa gran parte de su vida cotidiana, entre horas de trabajo, aprendizaje y la expectativa de llevar la idea mucho más lejos.
Dividir la cuenta no divide el momento
Detrás de la tecnología hay un concepto que los cinco creadores quieren convertir en la identidad de su futura empresa.
«Dividir la cuenta no divide el momento» es una de las frases que resume la filosofía del proyecto. También utilizan otra expresión que representa el espíritu de la iniciativa: «Cuando somos dos, somos PagameYa».
Porque el objetivo no es solamente ordenar gastos, calcular deudas o facilitar transferencias. También es evitar que el dinero termine generando incomodidades entre amigos, familiares o personas que comparten una experiencia.
Cinco jóvenes cordobeses encontraron en una situación cotidiana una oportunidad para crear una solución tecnológica. Hoy, mientras buscan financiamiento y trabajan para consolidar su emprendimiento, apuestan a una idea sencilla: que después de compartir una cena, un viaje o un asado, nadie tenga que perseguir a los demás para cobrar.
Porque los buenos momentos se comparten. Las cuentas, ahora, también pueden resolverse de otra manera.
Eduardo Oyola para GuiaMedia

