Marcos Juárez celebró el Día del Malbec con una degustación guiada por Mariano Stantero

El único sommelier de la ciudad, Mariano Stantero, encabezó una experiencia sensorial que recorrió distintas regiones vitivinícolas de Argentina.
La actividad permitió descubrir cómo cambia el Malbec según el suelo, el clima y la forma de elaboración.

Un viaje por el vino argentino sin salir de Marcos Juárez

En el marco del Día Mundial del Malbec, se llevó adelante una degustación especial en Marcos Juárez que propuso algo más que probar vinos: una verdadera experiencia de recorrido por las principales regiones productoras del país.

La iniciativa estuvo a cargo de Mariano Stantero, reconocido como el único sommelier local, quien diseñó una propuesta pensada para “viajar” a través de los sentidos. La idea fue clara: explorar distintas expresiones del Malbec según su origen, mostrando cómo una misma cepa puede ofrecer perfiles completamente distintos.

El inicio: un Malbec blanco desde Mendoza

La experiencia comenzó en Mendoza, pero con una sorpresa poco habitual: un vino blanco elaborado con uvas Malbec.

Este tipo de vino se obtiene al separar rápidamente las pieles del jugo, evitando que se transfieran los pigmentos que dan color al tinto. El resultado es un vino fresco, frutado y con una acidez marcada, aunque conserva cierta estructura típica del Malbec.

Fue el puntapié ideal para abrir la degustación con un perfil liviano y refrescante.

Vinos orgánicos y la búsqueda de lo natural

El recorrido continuó también en Mendoza, pero con un enfoque diferente: un Malbec orgánico.

Stantero explicó que este tipo de vinos se elaboran con mínima intervención humana, utilizando prácticas naturales tanto en el viñedo como en la bodega. Se emplean pesticidas de origen natural, coberturas vegetales y estrategias para proteger la uva sin alterar su esencia.

El resultado fue un vino de gran intensidad aromática, con mucho cuerpo y un equilibrio que sorprendió a los participantes.

Córdoba también dijo presente

Uno de los momentos más cercanos para el público fue la parada en la provincia de Córdoba, con un vino elaborado a partir de uvas de distintas zonas como Calamuchita, Colonia Caroya y Cruz del Eje.

Este “blend de terroir” mostró una identidad bien local: frescura, acidez marcada y aromas frutales acompañados de notas serranas, como la clásica peperina.

Una demostración de que Córdoba también tiene mucho para aportar al mapa vitivinícola argentino.

Elegancia patagónica desde Río Negro

El viaje siguió hacia el sur, con un Malbec del Valle Medio de Río Negro.

Aquí, el clima más frío y la menor intensidad solar generan vinos más equilibrados y elegantes. Se destacaron sus notas minerales y su frescura, características propias del suelo patagónico.

Según explicó Stantero, estos vinos suelen remitir a aromas ligados a la tierra húmeda o a la piedra, aportando una complejidad diferente.

La Rioja: potencia en altura

Otra de las regiones exploradas fue La Rioja, con un vino de altura proveniente de zonas que superan los 1.700 metros sobre el nivel del mar.

En estos entornos extremos, las uvas desarrollan una gran concentración. El resultado son vinos intensos, con notas herbales, mentoladas y una fruta más madura, cercana a compotas o mermeladas.

Una expresión potente y con mucha personalidad.

El cierre en Salta: intensidad y carácter

El recorrido finalizó en los Valles Calchaquíes, en Salta, donde el sol y la altura juegan un rol clave.

Allí, la uva desarrolla pieles más gruesas para protegerse, lo que genera vinos de color muy profundo, casi negro, con taninos marcados y una estructura potente.

Stantero explicó que estos taninos generan una sensación de sequedad en boca —conocida como astringencia—, pero que cuando están bien logrados, se equilibran con una sensación dulce al salivar.

Mucho más que una degustación

Más allá de los vinos, la experiencia incluyó historia y contexto. Se habló sobre el origen del Malbec, su llegada a Argentina y cómo con el paso del tiempo se convirtió en la cepa insignia del país a nivel mundial.

“El Malbec es nuestro emblema, el vino que nos representa en el mundo”, fue una de las ideas centrales que atravesó la noche.

Un evento que suma a la cultura local

La degustación no solo celebró el Día del Malbec, sino que también aportó a la cultura gastronómica de Marcos Juárez, acercando conocimientos y experiencias que no siempre están disponibles en ciudades del interior.

Este tipo de iniciativas refuerzan el valor de contar con profesionales locales como Mariano Stantero, que no solo transmiten conocimiento, sino que generan espacios de encuentro y aprendizaje.

Una invitación a seguir descubriendo

La propuesta dejó en claro que el vino puede ser mucho más que una bebida: es historia, geografía, cultura y sensaciones.

Y en Marcos Juárez, gracias a este tipo de experiencias, cada vez hay más lugar para descubrirlo. 🍷

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