Un comienzo sin referencias en Marcos Juárez
Nicolás Mansilla tiene 23 años, nació en Rosario y vive en Marcos Juárez desde los 10. Su historia dentro del freestyle en Marcos Juárez no empezó con un plan, sino con curiosidad.
“Un amigo me mostró batallas en unas vacaciones… yo no tenía ni idea de lo que era”, recuerda.
Intentó. No funcionó.
“Claramente no era lo mío en ese momento”.
Y lo dejó.

Cómo empezó el freestyle en Marcos Juárez para Nicolás Mansilla
A los 14 años, un celular lo volvió a conectar con ese mundo.
“Me volvieron a aparecer batallas en redes y dije: bueno, vamos a probar otra vez”.
Pero esta vez lo hizo solo. Sin escena visible, sin referentes cercanos.
Buscó su propia forma de entrenar:
“Abría un diccionario, corría las hojas y metía el dedo… la palabra que salía era con la que tenía que rapear”.
Era práctica. Era insistencia. Era el inicio real del freestyle en Marcos Juárez para él.
La competencia donde no fue nadie
Con la duda de si había más gente haciendo freestyle en Marcos Juárez, decidió organizar una competencia.
Creó un evento en Facebook. Eligió un lugar. Fue.
Pero no apareció nadie.
“Fui yo solo… entonces pensé que no había nadie más que lo haga en el pueblo”.
Ese momento pudo haber sido el final.
Pero terminó siendo el punto de partida.
El crecimiento del freestyle en Marcos Juárez
El cambio llegó cuando apareció un flyer de una competencia local: Arca Comunal.
Fue como espectador. Después volvió. Y otra vez.
“No lo podía creer… había un montón de gente que hacía lo mismo”.
Ahí empezó a meterse de a poco, primero desde el beatbox.
“Era una forma de exponerme sin tirarme de lleno a rapear”.
También impulsó algo clave: competencias privadas para quienes no se animaban.
“Éramos todos nuevos, todos con vergüenza… pero de ahí muchos salieron a competir en la plaza”.
Entre ellos, él.

🚗 Por qué los jóvenes de Marcos Juárez viajan para competir
A medida que crecía, entendió una realidad del freestyle en Marcos Juárez:
“El foco no llega igual que en las ciudades… entonces toca viajar”.
Y empezó a hacerlo.
Leones, Bell Ville, Villa María, Córdoba.
“Arrancamos viajando de a poquito… y no paró más”.
Pero el esfuerzo es grande.
“Hay chicos que viajan a dedo, que venden sanguchitos o alfajores para pagar los pasajes”.
El freestyle en Marcos Juárez no es solo talento.
Es sacrificio.
Una cultura que es familia
Hoy, las competencias se realizan en Plazas, un punto central para la cultura urbana local.
Desde afuera puede parecer un ambiente juzgado.
Pero adentro es distinto.
“Puede ser un ambiente muy juzgado… pero cuando vas, te das cuenta de que es hermandad”.
Y lo define con una frase que resume todo:
“Es el lugar donde dejamos los problemas de lado y vamos a disfrutar, a poner la mente en blanco y rapear”.
🦠 La pandemia y el salto a la música
En 2020, todo se frenó. Las competencias dejaron de existir por un tiempo.
Pero eso abrió otra puerta.
“Ahí empecé a escribir, a grabar, a producir… me enganché con la música”.
Hoy su objetivo es claro:
“Me gustaría dedicarme cien por ciento a hacer música”.
Y el freestyle cumple otro rol en ese camino:
“Es la forma de ganar visibilidad”.
🚀 El presente del freestyle en Marcos Juárez
Ocho años después, Nicolás sigue.
Compite, viaja, trabaja y sostiene su sueño.
“Estoy haciendo todo lo que me dé visibilidad… todo lo que esté a mi alcance”.
Sabe lo que implica.
“Esto genera mucho gasto… pero el sacrificio nunca es en vano”.
🏙️ Representar a Marcos Juárez en cada competencia
Hay un gesto que se repite en cada batalla: una “M” hecha con las manos.
“Es para representar la ciudad donde sea que vayamos”.
MSJZ no es solo una sigla.
Es identidad.
Es pertenencia.
🧨 Una historia que representa a muchos
Antes de cerrar, Nicolás deja algo claro:
“No quiero que el foco esté solo en mí… hay mucha gente que aporta para que esto crezca”.
Y resume lo que hoy significa el freestyle en Marcos Juárez:
“Es cultura. Es familia. Va mucho más allá de lo mío”.

📊 El futuro del freestyle en Marcos Juárez
El crecimiento del freestyle en Marcos Juárez refleja una realidad cada vez más fuerte: jóvenes que encuentran en la cultura urbana un espacio para expresarse, crear y proyectarse.
Una escena que nació desde abajo.
Y que todavía tiene mucho por crecer.

