La rotura de un caño de la red cloacal en calle Mendoza, entre Uruguay y General Paz, volvió a poner en agenda un problema estructural del sistema sanitario de Marcos Juárez. Se trata de una obra compleja, necesaria y costosa, cuyo presupuesto total —incluyendo la rotura y reposición del hormigón— ronda los 70 millones de pesos.

La situación no es aislada ni excepcional. Por el contrario, responde a características técnicas de una parte de la red cloacal que fue construida hace más de tres décadas y que hoy muestra signos claros de desgaste.
Una red antigua que llegó al final de su vida útil
Las primeras etapas del sistema cloacal de Marcos Juárez se ejecutaron hace más de 30 años, en un contexto donde los materiales disponibles y los criterios técnicos eran distintos a los actuales. En ese momento, gran parte de la red se construyó con caños de cemento, un material que hoy ya no se utiliza para este tipo de servicios.
La antigüedad es el primer factor que explica las roturas. Una red cloacal funciona de manera permanente, las 24 horas del día, y está sometida a un uso continuo. En los tramos más antiguos, la vida útil de las cañerías de cemento ya fue ampliamente superada.
Desde el punto de vista técnico, esto no significa que la obra haya estado mal ejecutada en su momento, sino que responde al paso del tiempo y a la evolución de los estándares constructivos.
Qué sucede dentro de un caño cloacal
En una cañería cloacal no solo circulan líquidos. La descomposición de los residuos orgánicos genera gases, entre ellos sulfuros, que tienen un efecto directo sobre los materiales.
En los caños de cemento, estos gases atacan principalmente la parte superior del conducto, donde circula el aire. Con el correr de los años, el cemento se degrada, pierde resistencia estructural y comienza a colapsar.
“La parte superior del caño se va debilitando hasta que se cae y se produce una obstrucción”, explicaron desde el área técnica vinculada a la obra.
Cuando esto ocurre, el conducto pierde su forma, ingresa tierra desde el exterior y se dificulta el paso normal de los líquidos cloacales. En algunos casos, esto también genera hundimientos en la calzada.

Sectores puntuales y no toda la ciudad
Un punto central para entender el problema es que no afecta a toda la red cloacal de Marcos Juárez. Las roturas se concentran en sectores específicos que corresponden a la primera etapa de la obra, donde aún existen caños de cemento.
En las ampliaciones realizadas en años posteriores ya se utilizó cañería de PVC, un material que no es afectado por los gases cloacales y que ofrece una durabilidad considerablemente mayor. En esos sectores, este tipo de fallas no se presenta.
Por ese motivo, los inconvenientes aparecen de manera puntual y localizada, y no como un colapso general del sistema.
El rol de COYSPU y cómo se encara la solución
La Cooperativa de Obras y Servicios Públicos (COYSPU), concesionaria del sistema cloacal en la ciudad, es la encargada de coordinar las tareas cuando se detecta una rotura de este tipo.
La solución técnica consiste en reemplazar el tramo afectado de cañería de cemento por caños de PVC, lo que permite resolver el problema de manera definitiva en ese sector.
En el caso de calle Mendoza, el recambio se está realizando en un tramo donde existen nueve conexiones domiciliarias del lado norte y ocho del lado sur, todas directamente afectadas por la rotura del caño principal.
A dónde van los desechos cloacales durante la obra
Mientras la cañería principal se encuentra fuera de servicio, los desechos cloacales no circulan por el conducto dañado. Cada vivienda cuenta con una cámara de conexión domiciliaria, que es desagotada de manera periódica mediante camiones atmosféricos.
Parte del líquido cloacal es retirado a través de este sistema y otra parte se absorbe en el terreno como solución transitoria . Este mecanismo permite que los vecinos puedan seguir utilizando baños y desagües mientras se ejecuta la obra.
“Se va desagotando cada cámara domiciliaria con el atmosférico hasta que se termina el recambio del caño”, indicaron.
Napas altas y una obra más compleja
Otro factor que incide en los tiempos de ejecución es el nivel de las napas subterráneas. En esta zona de la ciudad, el agua se encuentra aproximadamente a dos metros de profundidad.
Las excavaciones necesarias para la red cloacal alcanzan los tres metros veinte, por lo que fue necesario deprimir la napa mediante la instalación de bombas, una tarea que se realiza desde el mes de diciembre.
Esta situación técnica explica por qué los trabajos demandan más tiempo del habitual y requieren una planificación especial.
Por qué se reemplaza el cemento por PVC
Cada intervención confirma el mismo diagnóstico: el cemento ya no es un material adecuado para redes cloacales de este tipo. El PVC ofrece ventajas claras:
- No se degrada por la acción de los gases cloacales
- Tiene mayor resistencia al paso del tiempo
- Tolera mejor los movimientos del suelo
- Reduce la probabilidad de nuevas roturas
Por este motivo, cada tramo que falla se reemplaza de manera definitiva por este material.
Una inversión necesaria y un proceso en marcha
El recambio de cañerías cloacales no es una obra menor. En este caso, la rotura y posterior reposición del hormigón, sumadas a los trabajos hidráulicos, elevan el costo total a unos 70 millones de pesos.
Parte de la red ya fue renovada, como el tramo comprendido entre Pellegrini y 3 de Febrero. Sin embargo, aún resta definir qué ocurrirá en sectores clave, como el trayecto entre Pellegrini y Sarmiento, donde se encuentra la planta elevadora.
Mientras existan tramos de cañería de cemento en funcionamiento, es probable que sigan apareciendo roturas. El recambio es progresivo y forma parte de un proceso de actualización de la infraestructura urbana.
La empresa Tulian, de la localidad de San Marcos, es la encargada de ejecutar los trabajos de reemplazo de cañerías en coordinación con COYSPU.
Una explicación técnica para un problema concreto
Las roturas de caños cloacales en Marcos Juárez no son hechos aislados. Son la consecuencia lógica de una red antigua, construida con materiales que ya cumplieron su vida útil y que hoy requieren ser reemplazados para garantizar el funcionamiento del sistema sanitario de la ciudad.

