Dos médicos de Marcos Juárez participaron del trasplante que le salvó la vida a otro marcosjuarense

Josefina Panichelli y Andrés Brunori, residentes en urología del Hospital Privado de Córdoba, fueron parte del operativo donde Santiago Casais recibió un riñón donado por su hermano Lautaro, en una historia que unió medicina, amistad y solidaridad entre cuatro marcosjuarenses.

A veces la medicina también tiene historias que atraviesan lo personal. Historias donde aparecen la amistad, la ciudad que los vio crecer y personas que uno jamás imagina volver a encontrar en un quirófano.

Eso fue lo que vivieron Josefina Panichelli y Andrés Brunori, dos jóvenes médicos oriundos de Marcos Juárez que hoy realizan la residencia de urología en el Hospital Privado Universitario de Córdoba y que fueron parte del trasplante renal de Santiago Casais, quien recibió un riñón gracias al gesto de amor de su hermano Lautaro Casais.

Dos caminos distintos que terminaron encontrándose en la misma residencia

Andrés Brunori realizó toda su formación escolar en Marcos Juárez y egresó del colegio Esteban Echeverría en 2015. Desde muy joven tenía decidido estudiar medicina y eligió la Universidad Nacional de Villa María, en un momento donde la carrera recién daba sus primeros pasos.

“Éramos la segunda camada de estudiantes. Había muchas dudas porque la carrera recién empezaba, pero la formación fue muy buena”, recordó.

Aunque al principio no imaginaba dedicarse a la urología, las rotaciones y la práctica terminaron marcando su camino.

“Cuando empecé a rotar me encontré con una especialidad muy amplia, con muchísimas oportunidades, y entendí que quería dedicarme a esto”, explicó.

Por su parte, Josefina Panichelli egresó del Instituto María Inmaculada y comenzó medicina en la Universidad Católica de Córdoba en 2017. Desde el inicio sintió afinidad por el área quirúrgica.

“Siempre supe que quería algo relacionado con cirugía. Urología combina lo clínico y lo quirúrgico y eso fue lo que me atrapó”, contó.

En 2024, ambos ingresaron a la residencia de urología del Hospital Privado de Córdoba. Si bien se conocían desde hacía años por haber compartido actividades en Marcos Juárez, jamás imaginaron terminar juntos en la misma especialidad.

“Era impensado que dos personas de Marcos Juárez quedáramos juntos en el Hospital Privado haciendo urología”, expresó Andrés.

El trasplante renal: una especialidad donde cada historia se vive diferente

Dentro del servicio de urología, Josefina y Andrés participan diariamente en cirugías y tratamientos complejos, pero también en operativos de trasplante renal, uno de los procesos más delicados y movilizantes de la medicina.

“Cuando hay un operativo trasplante, detrás hay años de lucha, estudios, sufrimiento y toda una familia acompañando”, explicó Andrés.

El Hospital Privado de Córdoba realiza tanto trasplantes con donante cadavérico como con donante vivo, como ocurrió en el caso de Santiago y Lautaro Casais.

Según explicó Josefina, estos procedimientos se realizan en pacientes con enfermedad renal crónica terminal que necesitan un riñón para poder salir de diálisis y recuperar calidad de vida.

El operativo que conectó a médicos, pacientes y una misma ciudad

En diciembre del año pasado, Josefina y Andrés se encontraron frente a un caso muy especial: participar del trasplante renal de dos hermanos oriundos de Marcos Juárez.

Lautaro Casais decidió donarle un riñón a Santiago Casais, en un gesto de amor que emocionó a toda la comunidad.

Pero para ellos no fue un operativo más.

“El día que vimos que el trasplante era para Santi se vivió distinto. Uno conoce la historia, conoce a la familia y eso inevitablemente te atraviesa”, recordó Andrés.

Incluso contó que la novia de Santiago había sido compañera suya en la secundaria.

“Siempre intentamos dar lo mejor en cada trasplante, pero cuando son personas que conocés desde antes se vive de otra manera”, agregó.

Josefina también destacó la emoción de ver cómo una historia de solidaridad terminaba conectando a tantas personas de la misma ciudad en un mismo lugar.

“Sabemos que donar un riñón es un acto de amor enorme. Verlo con gente que conocemos fue algo muy lindo y muy movilizante”, expresó.

Mucho más que medicina

Hoy Josefina Panichelli y Andrés Brunori continúan compartiendo guardias, cirugías y años de formación.

Pero también comparten algo mucho más profundo: haber acompañado desde adentro una historia donde la medicina, la amistad y el amor entre hermanos terminaron cambiándole la vida a una familia entera.

Porque detrás de un trasplante no solamente hay médicos y procedimientos. También hay personas que vuelven a empezar.

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